Mis recuerdos del 11 de septiembre de 2001

Mis recuerdos del 11 de septiembre de 2001

Primera secuencia de la película de mi vida        

Hablar de los recuerdos, o en este caso escribir, me resulta complicado.

Si tengo que hacer una breve reseña de lo que hice ayer probablemente me detenga y deba pensarlo una o dos veces. Pero es curioso, aunque hayan pasado casi 15 años desde que sucedió, sí, hablo de los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York del día 11 de septiembre de 2001, cierro los ojos y recuerdo exactamente el momento en el que me encontraba cuando esto ocurrió:

Todavía no había empezado las clases, aunque quedaban pocos días, por eso estaba en mi casa de Cabezuela y como cada sobremesa me tendía en la alfombra del salón a ver, junto a mi padre, el programa “Lo + Plus” -que en aquel entonces se emitía diariamente a esa hora, para mí predecesor de muchos otros programas similares, pero ninguno como él-.

Programa por el que pasaron Manu Carreño, Arangüena, Javier Coronas, Nico Abad… En esa fecha, creo recordar, estaba conducido por Ana García-Siñeriz y Fernando Schwartz; a ellos les acompañaban diferentes colaboradores y un invitado/a, protagonista, con el que interactuaban para promocionar un libro, una peli, una serie o cualquier otra expresión artística digna de comercializar.

Y bien, hasta ese momento todo sucedía con normalidad. Hasta que, como si fuese una peli, de esas que tan bien hablan en el programa que en ese momento engullía, empezaron a aparecer unos carteles en modo ‘faldón publicitario’ en la parte inferior de la pantalla del televisor. Algo estaba pasando.

No recuerdo bien lo que ese mensaje dictaba. Pero estoy casi segura que sería explícito, la televisión no se anda con rodeos en temas de alarmas. Inmediatamente devolvieron la conexión al plató de los informativos -en aquel entonces conectarían con la desaparecida CNN+- y desde ese instante retransmitieron en directo lo que estaba ocurriendo en la Gran Manzana. En mi casa, no una manzana sino un hervidero de gritos de asombro, lo único que hicimos fue llamar al resto de los miembros de la familia que en ese momento allí habitaban, es decir, mis hermanas y mi señora madre. Y como si de otra secuencia de peli se tratara, delante de la tele, los cinco, atónitos, expectantes, con el comentario de mi padre lejano, pero aún retumba en mi cabeza: “Este momento  es histórico, no lo olvidaremos jamás”.

Nos encontrábamos delante de las imágenes de un acontecimiento terrorífico y muy difícil de digerir, pero yo, al menos, no era consciente. Un hecho trascendental que había agrietado sin avisar el caparazón del erróneamente, desde mi punto de vista, denominado ‘primer mundo’ que marcaría un antes y un después en la historia del intocable y hegemónico Mundo Occidental.

Reflexiones: ¿Se rompe, una vez, más, el sueño americano? ¿Por qué nos alarmamos más cuando quienes mueren, tras episodios de violencia bélica o similares, son occidentales? ¿Qué ocurre en Irak, Eritrea, Siria, cada día?

LSF

Jueves 14 de enero de 2016