Ratoncito Pérez

 

Cantalejo a 14 de abril de 2016

 

¡Querido ratoncito Pérez!

¿Qué tal estás? ¡Hace tanto tiempo que no sé de ti…!

Te escribo, porque el otro día buscando un libro, encontré un cuento que hacía mucho que no había visto y en cuanto lo tuve en mis manos me transportó a aquella mañana en la que uno de mis hijos me llamó y me dijo: ¡Mira, mira lo que me ha dejado el ratoncito Pérez!

Era un cuento pequeño, pero que ilusión tan grande producían esos pequeños regalos que a cambio de un dientecito de leche les dejabas debajo de su almohada. Ellos me preguntaban:         ¿Y qué hace con los dientes de tantos niños? Y yo, como podía les explicaba lo primero que me venía a la cabeza, porque la verdad es que para mí, también era un misterio.

Cuando a mí se me cayó el primer diente, viniste, te lo llevaste me dejaste el regalo y después nunca más volví a saber de ti hasta ese día.

De eso ya han pasado 20 años y desde entonces no has vuelto a pasarte por mi casa, ¡claro, como no tenemos dientecitos para ofrecerte!

¿Sigues visitando las casas de los niños? He oído decir, que ahora no te ponen sólo el primero, sino que también te dejan el segundo e incluso el tercero, ¡cómo cambia todo! Fíjate, antes en algunas casas se les olvidaba decir a los niños que dejaran su diente, que te pasarías a por él y ahora…

¡Me gustaría que me contaras que haces! ¿Pasas a por todos los que te dejan? o ¿tú sigues con tu norma? Oye y… ¿Por qué no vienes un día y me dejas algún detallito? eso sería una señal de que te llega esta carta y sigues acordándote de todos los niños a los que un día visitaste. Claro, que dirás que porqué a mí, la verdad es que no quiero ser egoísta, pero me haría tanta ilusión… Mira, estoy en una edad en la que ya pocas cosas me sorprenden y me gustaría tanto volver a sentir esa sensación de que la magia existe.

Ya no quiero robarte más tiempo, pero piensa en lo que te he dicho. Las personas adultas, también necesitamos tener un momento de fantasía para recuperar parte de la inocencia que los años te van arrebatando.

Esperando una respuesta por tu parte, me despido de ti con un cariñoso saludo.

 

M.C.V.