Y, mientras caía la segunda torre, …..

Y, mientras caía la segunda torre, …..

Eran las dos de la tarde y no tenía todavía la comida preparada. Había invitado a unos amigos a comer y, no sé cómo, la mañana se me pasó volando; cuando me quise dar cuenta el tiempo se me había echado encima.

Hacía media hora aproximadamente que había puesto el pollo en el horno y empezaba a estar agobiada.

– No creo que me dé tiempo. El pollo no parece que vaya a estar a punto para la hora de comer. Voy a subir un poco la temperatura del horno. No sé, al final, con un poco de suerte llegan más tarde y esto termina de hacerse, aunque las patatas ya empiezan a tener cierto tono dorado.

–          ¡¡mamá, mamá, corre,  mira lo que están diciendo por la tele!!!

¡¡¡¡ Ha habido un accidente en New York, en una de las torres gemelas¡¡¡

¡Qué prisas!, En eso estaba pensando yo,  en ir a ver las noticias con el lio que tengo en la cocina.

–          Si, voy, ahora voy.

–          ¡Ven, corre!.

Está bien, si no voy me va a estar dando el coñazo todo el rato.

–          Bueno, dime, ¿qué pasa?

No podía creer lo que estaba viendo, parecía una película de catástrofes  ¿Cómo era posible que estuvieran las dos torres en llamas?

Mientras que me hacía un relato pormenorizado de la noticia; que si primero un avión impacta contra una de las torres, que si luego otro avión……. Yo estaba pensando en sacar unos aperitivos antes de la comida y así alargar el tiempo para  que el dichoso pollo se terminara de hacer.

Para mí que se caen – dice Marta, mi hija.

–          ¿Cómo que se caen? ¿Qué dices?

–          Si mamá,  el peso de los pisos que se están quemando no lo va a poder soportar la estructura del edificio, Ya verás.

Me sequé las manos con el delantal y las imágenes que salían por la pantalla me mantuvieron absorta, sin saber qué pensar ni que decir, era incapaz de procesar de una manera lógica la información que me llegaba. No entendía nada.

Efectivamente la primera torre se derrumbó.

Y, mientras caía la segunda torre, el salón se llenó de humo con un fuerte olor a quemado.

Julieta Alba